domingo, 23 de agosto de 2026

Para que mi hija no sea autista que se muera de difteria

La estupidez de los negacionistas de la ciencia no solo no tiene límites, sino que además es directamente criminal como acaba de demostrar el reciente caso de unos padres antivacunas que han conseguido que su hija de 4 años haya muerto por difteria.

Negar a la Ciencia siempre acaba teniendo consecuencias y algunas veces terribles. Unos padres italianos decidieron no vacunar a ninguno de sus 4 hijos porque en su analfabeto criterio ellos estaban convencidos de que el autismo de un primo de sus hijos fue causado por las vacunas y sabían mucho más que médicos y científicos y por tanto, decidieron jugar a la ruleta rusa microbiológica con sus vástagos porque ¿para qué estudiar años en la Universidad y décadas de especialización en Bacteriología, Inmunología, Microbiología, Salud Pública o Virología si se conoce la verdad por ciencia infusa?

Es más, por no confiar en la medicina moderna ni siquiera habían llevado nunca a sus hijos a la consulta del pediatra porque imaginarían que es mejor que la Naturaleza siguiera su curso “natural”. Pero el problema es que la Naturaleza es inmisericorde y así su pequeña hija de 4 años enfermó. Ysolo cuando la gravedad de los síntomas fue evidente permitieron que un pediatra la reconociera por primera vez en su vida. Y la sorpresa del facultativo fue mayúscula porque todo parecía indicar que la niña había sido infectada por la peligrosa bacteria Corynebacterium diphtheriae,causante de una enfermedad que en la práctica está erradicada en Italia y en cualquier otro país mínimamente civilizado (y por tanto los médicos europeos solo conocen esta enfermedad casi como un caso anecdótico de la historia de la medicina) por la administración preventiva de la vacuna hexavalente, que no solo protege a los niños de la difteria provocada por este patógeno sino además también es efectiva contra otras cinco enfermedades y patógenos infecciosos: tétanos, tos ferina, poliomielitis, hepatitis B y Haemophilus influenzae tipo b.

Como C. diphtheriae libera una toxina que crea una gruesa capa de color gris en la garganta, además de poder dañar el corazón, los riñones y el sistema nervioso, los casos en individuos no vacunados pueden ser muy graves y como en el que nos ocupa hasta fatales, puesto que a pesar de que la niña fue ingresada inmediatamente en la Unidad de Cuidados Intensivos, conectada a una máquina de circulación extracorpórea y sometida a hemodiálisis para intentar mitigar los efectos de la toxina producida por la bacteria de la difteria, desgraciadamente la pequeña terminó falleciendo a los pocos días. Vean ustedes el despliegue de profesionales, medios y dinero por culpa de unos irresponsables y estúpidos padres ¡que saben que las vacunas producen autismo!

 

https://cnho.wordpress.com/2026/08/23/para-que-mi-hija-no-sea-autista-que-se-muera-de-difteria/

 

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