domingo, 6 de septiembre de 2026

El género femenino alcanza su punto máximo en aproximadamente 12-16 años.

El género femenino alcanza su punto máximo en aproximadamente 12-16 años. Después de eso, todo cuesta abajo y "mujeres" se vuelven malas. ¿Por qué? Porque saben que han perdido su atractivo y inocencia. Es increíblemente raro que el género femenino retenga esas cualidades en sus 20s y 30s.

Es por eso que las ancianas de veinte y treinta años están tan empeñadas en destruir la sociedad y la civilización. Una de las únicas soluciones es revocar severamente los derechos de las mujeres y imponerles restricciones significativas a la sociedad. Entonces la curación puede comenzar.

No te disculpes ni te avergüences de sentirte atraído por el género femenino en su mejor momento, no hay nada malo en esto. Es solo una decisión racional para hacer en el género biológico masculino. Siéntete orgulloso de quién eres como un hombre biológico.

¿La falta de amigos es una crisis de la nueva generación mexicana o un problema silencioso que afecta a mexicanos de todas las edades?

 


¿La falta de amigos es una crisis de la nueva generación mexicana o un problema silencioso que afecta a mexicanos de todas las edades?

La imagen de una persona joven sentada sola frente a su teléfono, observando cómo el resto del mundo parece tener amigos, fiestas y una vida social activa, se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de la nueva generación. En internet aparecen cada vez más videos sobre la dificultad para hacer amigos, vivir sin un círculo social o sentirse aislado incluso estando conectado con cientos de personas. El documento que dio origen a esta investigación describe precisamente este fenómeno entre los jóvenes ingleses, donde el número de personas jóvenes sin amigos cercanos ha aumentado y la soledad comienza a hablarse públicamente con una franqueza que antes parecía imposible.

Pero la pregunta es si México está experimentando algo parecido. Y, todavía más importante, si realmente se trata de un problema exclusivo de los jóvenes.

La respuesta que ofrece la evidencia disponible es más compleja de lo que parece. México sí enfrenta un problema de soledad y aislamiento social, pero no existen todavía suficientes datos para afirmar que el país atraviesa una crisis generalizada de jóvenes que literalmente no tienen amigos. En cambio, la información disponible sugiere algo más inquietante: el aislamiento puede afectar a distintas generaciones, aunque cada una llega a él por caminos diferentes.

Un problema que México apenas comienza a medir

Una de las principales dificultades para responder esta pregunta es estadística. En Inglaterra existen investigaciones que permiten seguir durante años el número de jóvenes sin amigos cercanos. México, en cambio, históricamente ha medido con mayor facilidad la convivencia familiar, el bienestar y las condiciones económicas que la calidad o cantidad de las amistades.

Esto está empezando a cambiar. El INEGI incorporó la soledad como una dimensión específica de su Módulo de Bienestar Autorreportado, conocido como BIARE. Desde 2025, la medición tiene cobertura nacional y contempla a la población de 12 años y más, preguntando por la experiencia de soledad durante las cuatro semanas previas. (INEGI)

Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre sentirse solo y no tener amigos. Una persona puede tener familia, compañeros de trabajo y contactos en redes sociales, pero no disponer de alguien a quien llamar cuando necesita hablar. También puede tener pocos amigos y sentirse perfectamente satisfecha con esa situación.

Por eso, todavía no podemos decir con la misma precisión que en el caso inglés que determinado porcentaje de jóvenes mexicanos carece de amistades cercanas. Lo que sí podemos observar es que la soledad ha adquirido suficiente importancia como para convertirse en una dimensión oficial de medición del bienestar nacional.

Los jóvenes: más conectados, pero no necesariamente más acompañados

Hay razones para pensar que los jóvenes mexicanos podrían experimentar formas particulares de aislamiento. La vida social de las nuevas generaciones está profundamente atravesada por los teléfonos, las redes sociales y las conversaciones digitales.

Esto no significa que internet haya destruido automáticamente las amistades. Para muchos jóvenes, las redes son precisamente el lugar donde encuentran comunidades, amistades e incluso apoyo emocional. El problema aparece cuando la conexión permanente sustituye progresivamente la convivencia presencial o produce una sensación constante de comparación con la vida de los demás.

El fenómeno descrito en el documento original apunta también a la desaparición de los pequeños espacios donde las personas podían relacionarse sin una invitación formal: lugares accesibles, actividades comunitarias y conversaciones espontáneas con desconocidos.

México comparte parte de esta transformación, aunque con características propias. Las largas jornadas laborales de los adultos, los tiempos de traslado en las grandes ciudades, la inseguridad y las dificultades económicas pueden reducir las oportunidades de convivencia. Para un joven, hacer amigos no depende solamente de querer hacerlo. También necesita tiempo, dinero, espacios seguros y oportunidades para conocer personas repetidamente.

La pandemia añadió otra capa a esta historia. Muchos jóvenes atravesaron años fundamentales para desarrollar amistades mientras las escuelas y espacios sociales permanecían cerrados o funcionaban a distancia. El impacto exacto de ese periodo sobre las amistades en México todavía requiere más investigación, pero sería extraño pensar que una interrupción tan profunda no dejó ninguna huella.

¿Y qué ocurre después de los 45 años?

Aquí aparece uno de los hallazgos más importantes de esta investigación. El aislamiento no es un fenómeno exclusivo de los jóvenes mexicanos.

La Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México, ENASEM, estudia específicamente a la población de 50 años y más. Su existencia es relevante porque permite observar una etapa de la vida que normalmente queda fuera de la conversación sobre la soledad. (INEGI)

Un estudio basado en datos de 11,713 mexicanos de 50 años o más encontró que 42% presentaba soledad y 53% cumplía con criterios de aislamiento social utilizados en la investigación. Los investigadores distinguieron, además, entre la falta de socialización y la experiencia subjetiva de sentirse solo, una diferencia importante porque ambas situaciones no siempre coinciden. (PubMed)

Estas cifras no significan que la mitad de los mexicanos mayores de 50 años no tenga amigos. Pero sí muestran que el problema de las relaciones sociales insuficientes o de la soledad está muy lejos de limitarse a la generación joven.

Para los adultos de 45 años en adelante, la pérdida de amistades puede ocurrir de una manera casi invisible. La vida profesional ocupa gran parte del tiempo. Llegan la crianza de los hijos, las responsabilidades económicas y el cuidado de padres envejecidos. Las reuniones con amigos comienzan a aplazarse y, con los años, algunas relaciones simplemente dejan de existir.

No suele haber una discusión pública sobre ello. Un adulto de 50 años probablemente no grabará un video titulado «No tengo amigos» y lo publicará en internet. Sin embargo, puede descubrir que, después de décadas de trabajo y obligaciones familiares, ya no sabe a quién llamar para tomar un café.

La edad cambia la forma del problema

Las generaciones parecen enfrentar riesgos diferentes.

Los jóvenes pueden tener dificultades para construir amistades profundas. Están conectados digitalmente, pero pueden carecer de espacios y oportunidades para transformar contactos en relaciones duraderas.

Los adultos de mediana edad enfrentan otro problema: conservar sus amistades. El tiempo se vuelve un recurso escaso y la vida social puede quedar subordinada a obligaciones laborales y familiares.

En la vejez aparece una tercera situación: perder parte de la red social. La jubilación puede eliminar relaciones cotidianas, mientras que la viudez, los problemas de movilidad y la muerte de familiares o amigos pueden reducir progresivamente el mundo social de una persona.

Una investigación reciente sobre adultos mayores mexicanos encontró niveles particularmente altos de soledad entre quienes vivían solos durante el confinamiento por COVID-19. Otro análisis de la población de 65 años y más encontró que el aislamiento social era elevado incluso al comparar a quienes vivían solos con quienes convivían con otras personas. (PubMed)

Esto derriba una idea muy extendida: vivir acompañado no garantiza sentirse acompañado.

¿La familia mexicana protege contra la soledad?

México tiene una diferencia cultural importante frente a sociedades donde la independencia residencial comienza a edades más tempranas. La familia extensa conserva un peso considerable y la convivencia entre generaciones sigue siendo común.

Esto probablemente funciona como una red de protección para muchas personas. Pero no es una solución automática.

Tener familiares cerca no sustituye necesariamente una amistad elegida libremente. Una persona puede ser hija, madre, padre, hermano o abuelo y, al mismo tiempo, sentir que no tiene un amigo íntimo. La familia puede proporcionar compañía, apoyo económico y cuidado sin satisfacer por completo la necesidad de pertenecer a una relación social elegida.

El propio estudio sobre aislamiento entre adultos mexicanos mayores de 50 años señala que este fenómeno merece atención incluso dentro de un país descrito por los investigadores como altamente colectivista. (PubMed Central (PMC))

La cultura familiar mexicana, por tanto, podría modificar la forma en que la soledad aparece, pero no eliminarla.

Entonces, ¿es una crisis generacional?

La conclusión más honesta es que todavía no tenemos evidencia suficiente para afirmar que México vive exactamente la misma crisis de jóvenes sin amigos observada en Inglaterra. México apenas ha comenzado a medir nacionalmente la soledad de forma sistemática, y la falta de series históricas específicas sobre amistades impide afirmar si los jóvenes actuales tienen menos amigos que sus padres o abuelos. (INEGI)

Pero tampoco sería correcto concluir que se trata de un problema exclusivamente juvenil.

La evidencia disponible muestra que la soledad y el aislamiento social atraviesan distintas etapas de la vida mexicana. Lo que cambia no es necesariamente la necesidad humana de tener amigos, sino las circunstancias que dificultan satisfacerla.

Quizá los jóvenes son quienes primero han puesto el problema frente a una cámara. Hablan de él con un lenguaje nuevo, publican videos y convierten la experiencia de estar solo en una conversación visible. Las generaciones mayores, en cambio, pueden vivir una experiencia parecida sin nombrarla.

Un joven puede decir: «No tengo amigos».

Un adulto de 50 años quizá diga: «Todos están ocupados».

Una persona mayor podría simplemente dejar de salir.

Las tres frases pueden describir diferentes capítulos de una misma historia.

Por ahora, la evidencia sugiere que la falta de vínculos sociales significativos en México no parece ser únicamente una crisis de la última generación. Más bien podría tratarse de un problema silencioso que adopta distintas formas según la edad: dificultad para encontrar amigos durante la juventud, pérdida gradual de las amistades durante la vida adulta y reducción de las redes sociales durante la vejez.

La gran incógnita es si estamos observando un fenómeno antiguo que finalmente comenzó a medirse, o una transformación social que apenas está creciendo frente a nuestros ojos. Para responder definitivamente será necesario seguir las nuevas mediciones del INEGI durante los próximos años y, sobre todo, comenzar a preguntar algo que hasta ahora las estadísticas mexicanas han explorado poco: no solamente cuántas personas rodean a alguien, sino cuántas relaciones significativas tiene realmente cuando necesita a alguien a su lado.

jueves, 27 de agosto de 2026

90°C Just From "Breathing": What I Learned About Preventive Maintenance

 


90°C Just From "Breathing": What I Learned About Preventive Maintenance

For months, my laptop —an Acer Aspire 5733 running Fedora with i3— turned into my own personal little oven. It didn't take a heavy application to set it off: just turning it on and letting it "breathe" was enough for the sensors to read temperatures as high as 90°C. Random shutdowns, the fan running at full blast constantly, and the nagging feeling that at any moment the machine was just going to give up.

I started to think it was the end. That the laptop was doomed and I'd have to resign myself to buying a new one.

The diagnosis that changed everything

Before throwing in the towel, I decided to ask. I shared a screenshot of the sensor readings with DeepSeek, explaining the problem. The answer was simple and direct: take it to a technician for maintenance.

It sounded almost too obvious. But I followed the advice.

What the technician found

Once the laptop was opened up, the cause was immediately clear:

  • Accumulated dust blocking heat dissipation.
  • Completely dried-out thermal paste, no longer able to transfer heat from the processor to the heatsink.

Two things that, over time, any machine ends up suffering from if nobody pays attention to them.

The result

After the cleaning and the thermal paste replacement, the difference was radical. Today that same laptop runs Lubuntu 24.04 LTS with Linux kernel 7, and it's been processing a task on chat.z.ai for close to 24 hours straight without shutting down once. Before, that would have been unthinkable: shutting down from overheating used to be the norm, not the exception.

The lesson

It wasn't an "old, useless" laptop. It was a laptop that needed maintenance and nobody had given it any. Dust and dried-out thermal paste are silent enemies: they don't warn you all at once, they take their toll little by little until one day the machine can't even handle the basics anymore.

If your machine runs hotter than normal, shuts itself off, or simply "isn't performing like it used to," you might not need to replace it. Before spending money on a new one, it's worth asking yourself: when was the last time it got any maintenance?

Sometimes the solution isn't more power. It's just cleaning, and a bit of fresh thermal paste.

90°C solo por "respirar": lo que aprendí sobre el mantenimiento preventivo


 

90°C solo por "respirar": lo que aprendí sobre el mantenimiento preventivo

Durante meses, mi laptop —una Acer Aspire 5733 corriendo Fedora con i3— se convirtió en mi pequeño horno personal. No hacía falta abrir ni una aplicación pesada: con solo encenderla y dejarla "respirar", los sensores marcaban temperaturas de hasta 90°C. Apagones inesperados, ventilador a máxima potencia todo el tiempo, y la sensación constante de que en cualquier momento la máquina simplemente iba a rendirse.

Llegué a pensar que ya era el fin. Que la laptop estaba condenada y que tocaba resignarme a comprar una nueva.

El diagnóstico que cambió todo

Antes de tirar la toalla, decidí preguntar. Le compartí a DeepSeek una captura de pantalla con las lecturas de los sensores, explicando el problema. La respuesta fue simple y directa: llevarla con un técnico para darle mantenimiento.

Sonaba casi demasiado obvio. Pero seguí el consejo.

Lo que encontró el técnico

Al abrir el equipo, la causa quedó clara de inmediato:

  • Polvo acumulado obstruyendo la disipación de calor.
  • Pasta térmica completamente seca, incapaz ya de transferir el calor del procesador al disipador.

Dos cosas que, con el tiempo, cualquier equipo termina sufriendo si nadie les presta atención.

El resultado

Después de la limpieza y el cambio de pasta térmica, la diferencia fue radical. Hoy esa misma laptop corre Lubuntu 24.04 LTS con kernel Linux 7, y lleva cerca de 24 horas seguidas procesando una tarea en chat.z.ai sin apagarse ni una sola vez. Antes, eso habría sido impensable: apagarse por sobrecalentamiento era la norma, no la excepción.

La lección

No fue una laptop "vieja e inútil". Era una laptop que necesitaba mantenimiento y nadie se lo había dado. El polvo y la pasta térmica seca son enemigos silenciosos: no avisan de golpe, van cobrando factura poco a poco hasta que un día el equipo ya no aguanta ni lo básico.

Si tu equipo se calienta más de lo normal, se apaga solo, o simplemente "ya no rinde como antes", quizás no necesites reemplazarlo. Antes de gastar en uno nuevo, vale la pena preguntarse: ¿cuándo fue la última vez que le dieron mantenimiento?

A veces la solución no es más potencia. Es simplemente limpieza y un poco de pasta térmica nueva.

Así se está financiando el boom de los centros de datos (y por qué suena conocido)

 

Así se está financiando el boom de los centros de datos (y por qué suena conocido)

El Financial Times ha destapado el entramado financiero detrás de la carrera por construir centros de datos para IA, y el paralelismo con 2008 es difícil de ignorar.

La cifra de partida

Se estima una inversión de 7 billones de dólares en centros de datos hasta 2030. Amazon, Microsoft, Alphabet y Meta ya han firmado contratos de alquiler por más de 1,5 billones. Ni siquiera estas tecnológicas, con su liquidez descomunal, pueden pagar la factura al contado: recurren a deuda masiva.

El problema de los bancos

Cuando un banco presta 5.000 millones para un solo edificio, concentra demasiado riesgo. La respuesta no ha sido prestar menos, sino repartir ese riesgo entre otros actores:

  • Transferencias sintéticas de riesgo: el banco conserva el préstamo en sus libros, pero paga a un inversor externo para que cubra las pérdidas si algo falla.
  • Vehículos de propósito especial: una sociedad independiente, dueña del centro de datos, se endeuda por su cuenta. La tecnológica solo alquila, así que su balance queda protegido.

Algunos ejemplos ya en marcha: Broadcom con Blackstone y Apollo usando semiconductores como colateral; Morgan Stanley preparando 15.000 millones en deuda para un centro en Texas respaldado por Google; y NVIDIA, que recaudó 500.000 millones junto a BlackRock, Blackstone, Apollo, KKR, Brookfield y Goldman Sachs.

¿Y ahora quién asume el riesgo?

El siguiente paso, según Morgan Stanley, es colocar estos activos entre fondos de pensiones y aseguradoras, vendidos como inversiones "estables y de bajo riesgo" porque el inquilino (Microsoft, por ejemplo) es solvente. El matiz importante: la garantía descansa en quién alquila el edificio hoy, no en cuánto valdrá el edificio mismo dentro de una década.

La primera grieta

En abril, QTS colocó 4.600 millones en bonos para un centro en Georgia alquilado a Microsoft, con una demanda casi triple a la oferta. Meses después, ha tenido que volver a emitir deuda al 7,2%, frente al 5,7% de entonces. Ha pasado de precio de empresa solvente a precio de bono basura en apenas cuatro meses.

¿Es esto 2008?

No exactamente. Las hipotecas subprime eran préstamos a familias que dejaban de pagar; aquí hay contratos firmados por las empresas más solventes del planeta, con ingresos reales entrando cada mes. La diferencia es real.

Pero el mecanismo de fondo se parece:

  • Nadie sabe cuánto valdrá el activo dentro de diez años.
  • La calificación de solvencia describe al inquilino, no al inmueble.
  • El riesgo se trocea tanto que resulta difícil saber quién lo carga al final.

Como resumió un analista de Crayhill Capital, es como financiar un fax justo antes de que se inventara el correo electrónico —y NVIDIA saca hardware nuevo cada año.

La señal de alerta

Las aseguradoras ya se están retirando: un centro de datos supera con frecuencia los 10.000 millones de coste, y ninguna quiere concentrar tanto capital en un solo punto del mapa.

El fondo del asunto

Toda esta estructura financiera apuesta a que los modelos de IA más grandes —los que exigen más infraestructura— serán los ganadores. Pero hay estimaciones que apuntan a que, a partir de 2029, podría haber más capacidad de cómputo que demanda para llenarla. Si eso ocurre, el problema sería mayúsculo, y entraríamos en territorio desconocido.


El mundo bajo el barro: qué es la "teoría de la inundación de lodo" y por qué vuelve a hablarse de ella tras la tragedia de Nepal

 

 

 

 

 

El mundo bajo el barro: qué es la "teoría de la inundación de lodo" y por qué vuelve a hablarse de ella tras la tragedia de Nepal

El 26 de agosto de 2026, un glaciar colapsó en la frontera entre Nepal y el Tíbet y desató un torrente de agua, hielo, rocas y lodo que arrasó comunidades enteras a lo largo de los ríos Bhotekoshi y Trishuli. Los balances oficiales hablan de cientos de muertos y más de mil desaparecidos, entre ellos numerosos turistas extranjeros. Los videos e imágenes satelitales muestran algo que impacta especialmente: pueblos donde solo asoman los segundos pisos de los edificios, el resto tragado por una masa espesa de barro.

Esas imágenes —casas "decapitadas" por el lodo, calles convertidas en ríos marrones— tienen un extraño poder evocador. Y, como suele pasar cada vez que ocurre un desastre así, en redes sociales resurgió una vieja idea: ¿y si esto ya pasó antes, a escala planetaria, y lo olvidamos?

La teoría de la "gran inundación de lodo"

Se la conoce en inglés como Mud Flood Theory. La versión más difundida sostiene que, en algún momento no tan lejano —siglos, no milenios—, una inundación global de barro sepultó una civilización avanzada y "olvidada". Según esta narrativa, los edificios clásicos, palacios y monumentos que hoy vemos con sus plantas bajas semienterradas, ventanas a ras de piso o escaleras que descienden hacia puertas tapiadas, no fueron construidos así: quedaron enterrados por ese cataclismo. La humanidad, sin tecnología para desenterrar ciudades completas, simplemente construyó encima. Y para evitar el pánico o preservar el orden social, la élite de la época habría borrado el evento de los registros históricos.

Es una teoría con mucho atractivo narrativo: combina un desastre real y sobrecogedor, edificios que a simple vista parecen "raros", y la idea seductora de una verdad oculta esperando ser descubierta.

Por qué no se sostiene

El problema es que, examinada con evidencia, la teoría no resiste. Algunas razones centrales:

  • No hay registro geológico de un evento así. Un fenómeno capaz de sepultar ciudades en todo el planeta dejaría una capa de sedimento datable, uniforme y masiva en el registro estratigráfico mundial. No existe: lo que sí existe son capas de sedimento locales, perfectamente explicadas por inundaciones, erupciones o actividad fluvial en cada región, en momentos distintos.
  • Los "sótanos misteriosos" tienen explicación conocida. Muchos edificios antiguos muestran plantas bajas por debajo del nivel actual de la calle simplemente porque las ciudades elevan su nivel con el tiempo: pavimentación sobre pavimentación, escombros de reconstrucciones, rellenos deliberados para drenaje. Es un proceso lento, documentado y local, no un cataclismo súbito y global.
  • Ocultar un evento así sería casi imposible. Habría que borrar registros en decenas de idiomas, culturas y continentes que no tenían contacto entre sí, sin dejar ninguna filtración en la tradición oral, la arquitectura posterior o la ciencia forense moderna.

Dicho de otro modo: la premisa mezcla una intuición visual real (el barro sí puede sepultar una ciudad, como acabamos de ver en Nepal) con un salto injustificado a escala planetaria y a una conspiración de silencio sin precedentes ni pruebas.

Por qué persiste la idea

Vale la pena preguntarse por qué esta teoría no desaparece. Parte de la respuesta está en lo que sí es verdad: el barro puede sepultar una ciudad en horas, como muestran las imágenes de Nuwakot. Eso hace que la idea de una versión global del fenómeno se sienta plausible, aunque no lo sea. A eso se suma la desconfianza hacia las versiones oficiales de la historia y el gusto humano por las narrativas de "verdad oculta", que dan sentido y misterio a un mundo que a veces parece demasiado explicado.


Y si fuera cierto: un ejercicio de ficción

(Lo que sigue es un relato especulativo, no una hipótesis histórica. Es una forma de explorar la idea como ficción, no como hecho.)

Nadie recuerda cuándo empezó a llover barro. Los que sobrevivieron hablaban de un cielo que se puso del color del cobre viejo, de un rugido que venía de todas las montañas a la vez, y de agua que no corría como agua sino que avanzaba como una pared. Cuando el mundo dejó de temblar, las ciudades que habían tardado generaciones en construirse ya no existían: solo quedaban las copas de los templos, las últimas plantas de las torres, asomando como islas en un mar sólido y gris.

No había manera de cavar tan hondo, tan rápido, con tan pocas manos. Así que los que quedaron hicieron lo único que podían: subieron. Construyeron sobre lo que el barro había dejado a la vista, usaron los techos hundidos como cimientos, las torres truncas como primeros pisos. Cada generación olvidó un poco más lo que había debajo, hasta que las historias sobre "la ciudad de abajo" se volvieron cuentos para asustar niños, y después ni siquiera eso.

Se dice que lo callaron a propósito. Que los que sabían decidieron que era mejor un mundo que empieza de nuevo que uno obsesionado con desenterrar lo que ya no se podía salvar. Que temían que cavar hacia el pasado significara dejar de mirar hacia adelante.

Quizás por eso, cada vez que el barro vuelve a bajar de una montaña y se traga un pueblo entero en una noche, algo muy antiguo en nosotros reconoce la escena. No porque lo hayamos vivido. Sino porque, de alguna manera oscura, seguimos temiendo que vuelva a pasar.

 

domingo, 23 de agosto de 2026

Para que mi hija no sea autista que se muera de difteria

La estupidez de los negacionistas de la ciencia no solo no tiene límites, sino que además es directamente criminal como acaba de demostrar el reciente caso de unos padres antivacunas que han conseguido que su hija de 4 años haya muerto por difteria.

Negar a la Ciencia siempre acaba teniendo consecuencias y algunas veces terribles. Unos padres italianos decidieron no vacunar a ninguno de sus 4 hijos porque en su analfabeto criterio ellos estaban convencidos de que el autismo de un primo de sus hijos fue causado por las vacunas y sabían mucho más que médicos y científicos y por tanto, decidieron jugar a la ruleta rusa microbiológica con sus vástagos porque ¿para qué estudiar años en la Universidad y décadas de especialización en Bacteriología, Inmunología, Microbiología, Salud Pública o Virología si se conoce la verdad por ciencia infusa?

Es más, por no confiar en la medicina moderna ni siquiera habían llevado nunca a sus hijos a la consulta del pediatra porque imaginarían que es mejor que la Naturaleza siguiera su curso “natural”. Pero el problema es que la Naturaleza es inmisericorde y así su pequeña hija de 4 años enfermó. Ysolo cuando la gravedad de los síntomas fue evidente permitieron que un pediatra la reconociera por primera vez en su vida. Y la sorpresa del facultativo fue mayúscula porque todo parecía indicar que la niña había sido infectada por la peligrosa bacteria Corynebacterium diphtheriae,causante de una enfermedad que en la práctica está erradicada en Italia y en cualquier otro país mínimamente civilizado (y por tanto los médicos europeos solo conocen esta enfermedad casi como un caso anecdótico de la historia de la medicina) por la administración preventiva de la vacuna hexavalente, que no solo protege a los niños de la difteria provocada por este patógeno sino además también es efectiva contra otras cinco enfermedades y patógenos infecciosos: tétanos, tos ferina, poliomielitis, hepatitis B y Haemophilus influenzae tipo b.

Como C. diphtheriae libera una toxina que crea una gruesa capa de color gris en la garganta, además de poder dañar el corazón, los riñones y el sistema nervioso, los casos en individuos no vacunados pueden ser muy graves y como en el que nos ocupa hasta fatales, puesto que a pesar de que la niña fue ingresada inmediatamente en la Unidad de Cuidados Intensivos, conectada a una máquina de circulación extracorpórea y sometida a hemodiálisis para intentar mitigar los efectos de la toxina producida por la bacteria de la difteria, desgraciadamente la pequeña terminó falleciendo a los pocos días. Vean ustedes el despliegue de profesionales, medios y dinero por culpa de unos irresponsables y estúpidos padres ¡que saben que las vacunas producen autismo!

 

https://cnho.wordpress.com/2026/08/23/para-que-mi-hija-no-sea-autista-que-se-muera-de-difteria/

 

viernes, 21 de agosto de 2026

El presidente de Polonia y 95 personas más mueren al estrellarse un avión


No duden que el wey que lo reemplace abrira las fronteras, que el anterior impedia que los invasores musulmanes hicieran un cagadero en su pais. 

Los judios lo asesinaron sin importar el llevarse a 95 inocentes para poder seguir con el plan de destruir europa.


"El avión estaba preparándose para aterrizar en condiciones de una fuerte niebla. A bordo de la aeronave se encontraban 96 personas, incluyendo al presidente de Polonia, Lech Kaczynski, y a su esposa", dijo el portavoz.


El presidente ruso Dmitri Medvédev ha sido informado inmediatamente sobre el suceso. Asimismo, se ha creado una delegación de investigación presidida por el primer ministro ruso, Vladímir Putin.


El avión trató de aterrizar en el aeropuerto Séverni, cerca de la ciudad de Pechorsk, alrededor de las 10:50. Los investigadores y los criminalistas de la Dirección de Investigaciones de la Comisión de Investigaciones de la Fiscalía de Rusia en la región de Smolensk y de la Dirección de Investigaciones de Transporte de la CIFR acudieron urgentemente al lugar.


El Ministerio de Emergencias ruso, que se encarga de la investigación de la catástrofe, ha hecho las primeras declaraciones: "El 10 de abril el centro de emergencias de la provincial de Smolensk ha recibido un comunicado en el que decía que a las 11 menos 10, cerca de la localidad de Pechersk, el avión TU-154 que realizaba un vuelo desde Varsovia a Smolensk sufrió un accidente. Al lugar del siniestro se han dirigido varios grupos operativos de la dirección provincial del Ministerio de Emergencias. Actualmente en el lugar trabajan 10 dotaciones de bomberos. Es toda la información de la que disponemos en este momento".


El presidente polaco volaba a la ciudad de Katyn, junto con una delegación polaca de 88 personas, para participar en unos actos conmemorativos. La prensa polaca informa de que a bordo de la aeronave viajaban, además del presidente polaco, Lech Kaczynski, y su esposa María, el último presidente de Polonia expatriado, el jefe del Instituto de Memoria nacional, el vicepresidente del Parlamento, el jefe de la Cancillería del presidente, el jefe del Buró de Seguridad Nacional, ministros de la Cancillería del presidente, el secretario general del Consejo para la Protección de la Memoria de la Lucha y el Martirio polaco, el viceministro de Exteriores de Polonia, el jefe del cuartel general del Ejército de Polonia, el presidente del Banco Nacional y unos cuantos diputados.

domingo, 16 de agosto de 2026

vividores

La contaminación liberada en conflictos recientes es enorme,

La contaminación liberada en conflictos recientes es enorme, pero en lugar de invalidar el impuesto al carbono, expone un vacío crítico en las políticas climáticas: las emisiones militares y de guerra están mayormente exentas de estos mecanismos, lo que hace la pregunta más compleja de lo que parece.

Aquí tienes las cifras clave que muestran la magnitud del problema:

· Guerra en Irán (2026): Solo en las primeras 2 semanas se emitieron más de 5 millones de toneladas de CO₂ (equivalente a lo que emite un millón de autos en un año), con daños climáticos estimados en 1.300 millones de dólares.
· Guerra en Ucrania: Generó 311,4 millones de toneladas de CO₂ en 4 años de conflicto.
· Guerra en Gaza: Produjo 33,2 millones de toneladas de CO₂ en solo 15 meses.
· Huella global: Si los ejércitos del mundo fueran un país, serían el cuarto mayor emisor del planeta, responsables de aproximadamente el 5.5% de las emisiones globales anuales.

La paradoja: la guerra contamina, pero no paga el impuesto

La razón por la que la contaminación de la guerra no justifica eliminar el impuesto al carbono es que, en la práctica, el impuesto no se aplica a estas emisiones.

· Un vacío legal: El Acuerdo de París y el Protocolo de Kioto no exigen a los países reportar las emisiones de sus ejércitos. La mayoría de las naciones no lo hacen, y se ha usado el argumento de "seguridad nacional" para mantenerlo voluntario.
· ¿Contaminar para reconstruir?: La reconstrucción de ciudades devastadas genera más emisiones, pero estas actividades, paradójicamente, sí pueden estar sujetas a impuestos al carbono, mientras que las emisiones de los bombardeos que las destruyeron no.
· La excepción militar en Europa: Existe un debate actual sobre si la producción de acero y aluminio para la industria militar debería estar exenta del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) de la UE, lo que crearía un peligroso precedente.

Conclusión: ¿Justifica eliminar el impuesto?

No. Las emisiones de la guerra, aunque inmensas, son un argumento para mejorar la política climática, no para abandonarla. Señalan la necesidad de cerrar el agujero legal que permite que el sector militar sea el "cuarto país más contaminante" sin rendir cuentas. Desmantelar los mecanismos que gravan la contaminación de la industria y el consumo no solucionaría el problema de las emisiones militares; simplemente eliminaría una de las pocas herramientas que sí buscan reducir las emisiones en el resto de la economía.

Si te interesa el tema, podemos profundizar en cómo se calculan estas emisiones de guerra o en el debate sobre si el gasto militar debería contabilizarse para los objetivos climáticos de un país.