domingo, 25 de enero de 2026

¿Soy el malo?

 

Dicen que la verdad duele, pero nadie te advierte que ser el portador de la verdad en una reunión familiar puede convertirte en el villano de la película en cuestión de segundos.

Era domingo, lo que significaba: comida en casa de mi tía Chelo. El olor a carnitas llenaba la casa, un aroma embriagador que prometía una siesta gloriosa y una presión arterial peligrosa para la tarde. Yo llegué tarde, como siempre, y me dirigí directo a la cocina para saludar.

Ahí estaba mi prima Sofía con su bebé, Leo, que acababa de cumplir un año. Leo estaba en su silla alta, con esa sonrisa inocente que derriba cualquier defensa, y con las manos llenas de algo de un color naranja fluorescente.

Me detuve en seco.

—¿Qué tiene Leo en las manos? —pregunté, tratando de mantener la voz neutral.

Sofía ni levantó la vista del celular.
—Ah, le dieron su lonche. Cheetos sueltos y un Yakult. Le encanta lo picosito.

Sentí un nudo en la garganta. Miré la bolsa de plástico transparente en la mesa, la de las que usan en la tiendita de la esquina. Cinco pesos de Cheetos. Puramente harina, aditivos y grasa. Y un Yakult, que aunque tiene probióticos, también tiene azúcar. Para un bebé de un año, aquello no era un almuerzo; era una bomba de relojería.

—Sofía —dije, acercándome un poco más—, ¿en serio le estás dando cinco pesos de Cheetos y un Yakult como almuerzo? Eso no es comida, es basura. No es un buen almuerzo para un bebé de un año. Necesita proteína, verduras, algo que no sea puro polvo de queso artificial.

La atmósfera en la cocina cambió. Mi prima dejó el celular y me miró con esos ojos entrecerrados que siempre preceden a una tormenta.
—¿Y ahora tú eres la nutricionista? No le hace, está feliz. Míralo, se los termina todos.

—No se trata de que esté feliz, se trata de que tiene un año y sus riñones no son una planta de tratamiento de desechos —repliqué, sin poder evitar el tono de severidad.

Pero la situación estaba perdida. Sofía se ofendió, murmuró algo sobre que yo "creía saberlo todo" y se levantó para sacarse al niño de la silla. Yo respiré hondo, pensando que había hecho mi parte como primo responsable, que aunque me odiara un rato, tal vez Leo cenaría algo mejor.

Eso fue antes de que llegaran las carnitas.

A la hora de la comida, la mesa estaba llena. Guacamole, tortillas, salsas, y el plato estrella: un recipiente de acero inoxidable brillante lleno de carnitas bañadas en su propia grasa.

Estaba sirviéndome cuando vi a Sofía sentar a Leo de nuevo en su silla, ahora en el patio donde todos estábamos comiendo. Tomó un plato hondo y le puso un buen trozo de carnita, muy tostadita, y encima vertió un chorrito de Coca-Cola directly del litro que estaba en la mesa.

Se me cayó la cuchara.

—Sofía, ¿qué haces? —grité, quizás más alto de lo que pretendía.

Todos mis tíos y primos dejaron de comer. El murmullo de la reunión murió instantáneamente.

—¿Qué qué hago? Le doy de comer —respondió ella, desafiante, mientras acercaba el vaso con el líquido negro y burbujeante a la boca del bebé.

—¡Son carnitas y Coca-Cola! —exclamé, parándome de golpe—. ¡Le estás dando grasa de cerdo, sal excesiva y cafeína y azúcar puras a un niño de un año! ¡Te vas a enfermar al niño!

Fue entonces cuando ocurrió el cambio de guion. En mi cabeza, yo era el héroe que estaba defendiendo la salud del sobrino inocente. En la sala de estar (y en el patio), la realidad era otra.

Mi tía Chelo, la matriarca, se acercó y me tocó el brazo con fuerza.
—Oye, joven, cálmate. No le pegues a la madre delante de todos.

—No le estoy pegando, le estoy diciendo que le está haciendo daño a su hijo —defendí.

—Ya, ya —intervino otro tío desde la otra punta de la mesa con la boca llena—. A los niños hay que criarlos con "todo", así agarran costumbre. Tú no tienes hijos y por eso andas así de mocho. No seas tan guapo.

—Esto no es ser guapo, es sentido común —insistí, mirando a Leo, quien ya estaba agarrando la carnita grasosa con ambas manos y chupando la Coca-Cola del vaso como si fuera agua en el desierto.

—¿Ves? —dijo Sofía, con una sonrisa de victoria mientras le pasaba una servilleta al niño—. Le gusta. Y no se ha muerto. Deja de dramatizar, en vez de estar criticando, ayuda a traer más cervezas.

Me quedé de pie, solo, en medio del patio, mientras todos retomaban sus platicos como si no hubieran visto nada malo. Me miraban de reojo, con esa mezcla de fastidio y lástima que se le tiene a quien no sabe "leer el ambiente". Para ellos, yo era el primo amargado, el intelectualoide que creía que sabía criar hijos mejor que nadie, el aguafiestas que arruinó el domingo.

Me senté de nuevo, serví carnitas en mi plato y comí en silencio, masticando con rabia mientras escuchaba a mi familia celebrar lo bien que comía el bebé.

Maldita la hora en que abrí la boca. 

sábado, 24 de enero de 2026

History that does not censor the J E W machinery

The chrono-spin stabilized in 1936. The air stank of ozone and the sickly sweet stench of burnt rubber from the tires of the new Mercedes. Berlin was not the ruined landscape that later history books described with such morbidity; it was a vibrant city, a metropolis of light and speed, the beating heart of a Germany redefining itself with industrial might and an iron will.

Elías walked down Unter den Linden. There was no rubble, no bombing damage. The monumental, grandiose, and defiant architecture soared toward an intense blue sky. People walked with a brisk pace, a collective purpose that Elías, accustomed to the apathetic individualism of the 22nd century, found fascinating and terrifying in equal measure. This was not the misery of the Weimar Republic; it was order, it was work, it was recovery.

His mission was one of pure observation. To gather data on civilian technology, on the advances in automotive and aeronautical engineering that had eclipsed other nations in less than a decade. He sat at a table at an outdoor café, ordering a coffee that was served with impeccable efficiency.

He pulled out his reading device, camouflaged as a newspaper, and searched for his contact's hidden signal. He found no coordinates, but a simple message encoded in the classified ads, left by a traveler who had been stationed there for years.

The message was cryptic, almost a whisper amidst the roar of visual propaganda from the massive posters adorning the streets. The text flickered on the screen:

Good Morning anon.

Elías smiled slightly. Amidst this torrent of national pride and military marches, that greeting in English—in a code only they understood—was an anchor to his own reality. The message continued, warning him of the paranoia beginning to bubble beneath the surface of prosperity.

Technology was advancing at a breakneck pace, driven by fierce competition and a total reorganization of society. But the price of that efficiency was constant surveillance. The text on his screen changed color, shifting from blue to a faint red.

Don't Kill Yourself.

It was a literal and figurative warning. In this era of fervor, a misstep, a wrong glance, or a suspicion of espionage could end a life in terrible ways. The pressure to maintain the façade, to blend into the perfect machine functioning around him, was overwhelming. Elías adjusted his tie, ensuring his attire went unnoticed. He had to be a model citizen, invisible.

He looked around. A family passed nearby; the children played with sturdy toys, the parents talking about vacations on the Rhine or the new Autobahn. There was an energy in the air, a promise of a glorious future that, from his temporal perspective, he knew was a fleeting illusion destined to go up in flames. But on that Saturday in 1936, the future was a blank slate full of possibilities for them.

He took a sip of coffee, feeling the warmth of the sun on his face. Despite knowing what was to come, there was an unsettling beauty in this moment of calm and absolute power.

Be Well.

The message's final words floated on his retina. It was a wish for survival in a world that was becoming increasingly binary: friend or enemy. Elías put away the device and stood up to pay. The waitress returned his change with a polite smile and Germanic efficiency.

As he stepped out onto the street, a large procession of official vehicles temporarily cut off traffic. People stopped, lining the sidewalks with respect. Elías knew he had to do the same to avoid drawing attention. He briefly removed his hat, adopting the observant posture of respect shared by everyone, and uttered the obligatory words to blend in with the chorus, the greeting that defined that era:

—Heil Hitler.

The vehicles roared past, and life continued. It was just another Saturday in a Germany that, at that precise instant, believed it had conquered its destiny.



The translation looks solid. It captures the atmosphere, the specific terminology (including the subtle internet-culture references in the secret message), and the narrative tone of the original Spanish text.

Here is the English translation:

The chrono-spin stabilized in 1936. The air stank of ozone and the sickly sweet stench of burnt rubber from the tires of the new Mercedes. Berlin was not the ruined landscape that later history books described with such morbidity; it was a vibrant city, a metropolis of light and speed, the beating heart of a Germany redefining itself with industrial might and an iron will.

Elías walked down Unter den Linden. There was no rubble, no bombing damage. The monumental, grandiose, and defiant architecture soared toward an intense blue sky. People walked with a brisk pace, a collective purpose that Elías, accustomed to the apathetic individualism of the 22nd century, found fascinating and terrifying in equal measure. This was not the misery of the Weimar Republic; it was order, it was work, it was recovery.

His mission was one of pure observation. To gather data on civilian technology, on the advances in automotive and aeronautical engineering that had eclipsed other nations in less than a decade. He sat at a table at an outdoor café, ordering a coffee that was served with impeccable efficiency.

He pulled out his reading device, camouflaged as a newspaper, and searched for his contact's hidden signal. He found no coordinates, but a simple message encoded in the classified ads, left by a traveler who had been stationed there for years.

The message was cryptic, almost a whisper amidst the roar of visual propaganda from the massive posters adorning the streets. The text flickered on the screen:

Good Morning anon.

Elías smiled slightly. Amidst this torrent of national pride and military marches, that greeting in English—in a code only they understood—was an anchor to his own reality. The message continued, warning him of the paranoia beginning to bubble beneath the surface of prosperity.

Technology was advancing at a breakneck pace, driven by fierce competition and a total reorganization of society. But the price of that efficiency was constant surveillance. The text on his screen changed color, shifting from blue to a faint red.

Don't Kill Yourself.

It was a literal and figurative warning. In this era of fervor, a misstep, a wrong glance, or a suspicion of espionage could end a life in terrible ways. The pressure to maintain the façade, to blend into the perfect machine functioning around him, was overwhelming. Elías adjusted his tie, ensuring his attire went unnoticed. He had to be a model citizen, invisible.

He looked around. A family passed nearby; the children played with sturdy toys, the parents talking about vacations on the Rhine or the new Autobahn. There was an energy in the air, a promise of a glorious future that, from his temporal perspective, he knew was a fleeting illusion destined to go up in flames. But on that Saturday in 1936, the future was a blank slate full of possibilities for them.

He took a sip of coffee, feeling the warmth of the sun on his face. Despite knowing what was to come, there was an unsettling beauty in this moment of calm and absolute power.

Be Well.

The message's final words floated on his retina. It was a wish for survival in a world that was becoming increasingly binary: friend or enemy. Elías put away the device and stood up to pay. The waitress returned his change with a polite smile and Germanic efficiency.

As he stepped out onto the street, a large procession of official vehicles temporarily cut off traffic. People stopped, lining the sidewalks with respect. Elías knew he had to do the same to avoid drawing attention. He briefly removed his hat, adopting the observant posture of respect shared by everyone, and uttered the obligatory words to blend in with the chorus, the greeting that defined that era:

—Heil Hitler.

The vehicles roared past, and life continued. It was just another Saturday in a Germany that, at that precise instant, believed it had conquered its destiny.

A story that AI did not self-censor (woke and weak)

The sun had barely begun to breach the horizon, tinting the sky a pale gray. Anon woke with the usual heaviness, that feeling that the world was a bit too noisy and his days too repetitive. He sat before the flickering monitor, the only point of light in his dark room.

On the screen, amidst the noise of the internet and the senseless threads, a simple message appeared. Someone, somewhere in the world, had written those words intended for no one and for everyone at once.

Good Morning anon.

Anon blinked. It was a greeting, an acknowledgment of his existence within the anonymity. He kept reading.

Don't Kill Yourself.

The cursor hovered over the thread. It wasn't a dramatic cry for help, nor a religious sermon. It was a dry, direct order, almost military in its simplicity. A reminder that the option to give up was not the only route available.

Be Well.

A plea for peace. A wish that body and mind would find calm amidst the chaos.

Happy Saturday.

It was Saturday. Anon had forgotten that days had names. He looked out the window and saw the light of dawn gaining strength, gilding the edges of the city's buildings. At that moment, a deep, resonant sound cut through the morning silence. It didn't come from his speakers, but from the street, from the distant mosque rising above the gray rooftops of the suburbs. It was a powerful, clear voice that crossed the cold air and drifted in through the half-open window.

الله أكبر

*God is the greatest.*

The words vibrated in Anon's chest. In that strange context, the proclamation didn't feel like a threat or politics, but as an affirmation that the universe was vast, that life was immensely bigger than his small room and his existential doubts.

The echo of the call faded into the air, leaving a peaceful silence in its wake. Anon took a deep breath, feeling the air fill his lungs for the first time in hours. He turned off the monitor, put on a jacket, and opened the door to step out and greet the Saturday.

domingo, 18 de enero de 2026

Los cuatro caminos que tomaran en EE.UU.

 

El gobierno federal ya no funciona como un árbitro neutral entre los estados. Ha sido capturado por una coalición que representa a una minoría de estadounidenses, una minoría de la producción económica y una minoría de la población, pero ejerce el poder mayoritario a través del Senado, el Colegio Electoral y un poder judicial apilado durante décadas. Los estados demócratas financian un sistema federal que se ha vuelto contra sus residentes. Envían dólares de impuestos al gobierno federal y los ven fluir a los estados que suprimen a los votantes, la atención médica intestinal y los mapas de gerrymander tan agresivamente que las preferencias públicas no pueden traducirse en resultados electorales.

Esto no es sostenible. Algo se rompe. La única pregunta es qué.

Ahora mismo estamos en un mosaico. La secesión suave está ocurriendo en pedazos. Perder está sucediendo en pedazos. Nadie ha arrestado a un oficial federal todavía, pero la presión se está acumulando. Los estados están hablando mierda y presentando medidas cautelares, que no es federalismo de oposición, pero tampoco es nada. Es el espacio antes del federalismo de oposición, donde todo el mundo está esperando para ver quién va primero. Estos son los cuatro caminos que se convierte en patchwork cuando deja de ser un patchwork.

La primera es la secesión suave. La tranquilidad de abandonar la gobernanza. Nadie anuncia nada. Un fallo de la Corte Suprema se derrumba y las agencias estatales simplemente no lo hacen cumplir. Sin conferencia de prensa, sin declaración, solo un memorando de política que nunca se escribe y financiación que nunca se asigna. Los datos dejan de fluir a las bases de datos federales. Cuando los agentes federales se presentan, los empleados estatales se encogen de hombros y dicen que no pueden ayudar. Los estados comienzan a construir sus propias versiones de Medicaid y el Seguro Social, sabiendo que los programas federales están siendo destripados y sus residentes necesitan algo para atraparlos. El gobierno federal emite órdenes y los estados democráticos las ignoran. Nadie firma una declaración. Nadie dispara un tiro. El sindicato simplemente deja de funcionar en la práctica mientras todos pretenden que todavía existe en el papel. Si esto funciona, si los estados democráticos coordinan su resistencia y el gobierno federal no puede forzar el cumplimiento, lo que emerge con el tiempo se parece menos a los Estados Unidos y más a la Unión Europea. Moneda compartida. Defensa compartida. Todo lo demás negociaba entre bloques que ya no pretendían ser un país.

El segundo es el federalismo de oposición. La secesión suave podría no ser suficiente cuando el gobierno federal ya está invadiendo ciudades y desapareciendo a la gente. Esta es la escalada: los estados dejan de ignorar silenciosamente y comienzan a luchar activamente. Los fiscales generales del estado presentan cargos penales bajo la ley estatal contra los funcionarios federales que la violan. Los gobernadores utilizan los recursos estatales para obstruir la aplicación de la ley federal en lugar de simplemente no ayudar. Cuando los agentes federales vienen por los residentes, el estado hace que sea lo más difícil posible y se atreve al gobierno federal a hacer algo al respecto. Esto no es tranquilo renunciando. Esto está parado en la puerta. Corre el riesgo de confrontación, pero también obliga al gobierno federal a retroceder o escalar de manera que expongan en qué se han convertido.

El tercero es un gobernador que va a la televisión y dice las palabras en voz alta. Ya hemos terminado. Las banderas estatales ondean solas. Las fronteras suben. Nuevas monedas se imprimen. El mapa con el que todo el mundo pretendía que era hipotético se convierte en el mapa con el que todo el mundo tiene que vivir. Esto no requiere permiso del gobierno federal. Solo se requiere suficientes estados que decidan al mismo tiempo que lo que llamamos un país ya no existe de manera significativa. Si ocurre sin guerra, las naciones sucesoras se convierten en vecinas que comercian y negocian como cualquier otro país. Si sucede con la guerra, nos convertimos en los Balcanes.

El cuarto está perdiendo. Tu voto nunca más importa. Los tribunales permanecen capturados. El ejército privado del Partido Republicano sigue desapareciendo a quien quieran, y solo se intensifica desde aquí. La misma minoría gobierna permanentemente, y sus hijos crecen en ella, y sus hijos después de ellos, y nadie recuerda cómo era cuando las elecciones podían cambiar las cosas.

Estos son los cuatro caminos que tenemos delante. Ya estamos caminando hacia uno de ellos. La única pregunta es si elegimos o dejamos que otra persona elija por nosotros.

La vende patrias Corina Machado regala su premio al dictador del imperio.

Si de algo se ha hablado estos últimos días es de la foto que han protagonizado el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y la principal opositora de Nicolás Maduro en las últimas elecciones en Venezuela, María Corina Machado. Nos referimos al momento en que Machado hacía entrega de su Nobel de la Paz al propio Trump en una imagen que quedará para el recuerdo.

"La verdad es que sí que existen precedentes de lo de Corina Machado con el Nobel. Por muy ridículo que sea. En 1942 Knut Hamsun viajó a Alemania con el suyo. Alemania acababa de invadir su país: Noruega. Se lo regaló a Joseph Goebbels en agradecimiento.

La gente que asigna los premios nobel deberían de replantearse la forma en que lo asignan, ha sido muy decepcionante las ultimas entregas a incompetentes. 

domingo, 11 de enero de 2026

Se estan dando cuenta que el sueño americano ya es solo un recuerdo.

 La clase trabajadora de Estados Unidos esta experimentando que es ser de tercer mundo en materia de empleo, quieren seguir creyendo que son mejores y que siguen en la epoca de los baby-boomers.

Ahora con las politicas de retornas a las empresas de otros paises a EE.UU. por ordenes de Trump, buscan pagar salarios similares a esos infiernos tercermundistas donde los gobiernos sacrifican a los de siempre, ahora toca a la clase trabajadora del imperio sufrir. 

Relocalizacion de empresas dentro de EE.UU. para pagar hasta 50% menos que en otros estados y en estados que casi permiten tener esclavos como Texas. Pero siguen creyendo a ciegas que si estan asi es porque no trabajan duro.

La clase media dejo de existir hace muchas generaciones solo esta en las estadisticas para evitar una revolución.

Las ganancias de las empresas solo suben a base de margenes de beneficios rompiendo a las personas si es necesario, el gobierno federal va a eliminar a los sindicatos.

sábado, 10 de enero de 2026

Tucker Carlson tras el ataque a Venezuela: Estados Unidos se ha convertido en un imperio

 El ataque contra Venezuela marcó la transformación de Estados Unidos de una república en un imperio, afirmó este miércoles el periodista Tucker Carlson. "Estados Unidos ha entrado en la fase imperial, dejando atrás la república y pasando a ser un imperio", declaró en una entrevista con la periodista Megyn Kelly.

En ese contexto, vaticinó una disminución del papel del Congreso en la política estadounidense. "Así que más o menos sabemos qué va a pasar. Lo primero que ocurrirá es que la energía y el poder se concentrarán en el poder ejecutivo y no en el legislativo", señaló.

La segunda consecuencia de este tipo de acciones es que Estados Unidos no oculta ya sus motivos. "Así que cuando dices en voz alta que estamos apoderándonos de Venezuela porque nos molesta que estén vendiendo lo que es nuestro petróleo a los chinos, nuestro rival, cuando lo dices abiertamente —y, de nuevo, ser honesto es bueno—, una vez que eres honesto, resulta bastante difícil sostener el argumento", concluyó.

"El tema es el petróleo"


Las autoridades de Venezuela han señalado en repetidas ocasiones que la agresión estadounidense contra el país no está motivada por el falso pretexto de la lucha contra el narcotráfico, sino por el deseo de apoderarse de las riquezas naturales de la nación.

"El tema es el petróleo. El tema son nuestros recursos, que son de los venezolanos y las venezolanas, y hoy lo declaran sin ningún tipo de tapujo", afirmó este miércoles el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz de Venezuela, Diosdado Cabello.

Recordó también que el propio Washington reconoce ahora que el Cártel de los Soles, al que adscribe a Maduro sin base alguna, no existe. "La Justicia norteamericana dijo que ya no existía el Cártel de los Soles, que era solo una nomenclatura, pero que eso no existe", declaró.

Señaló que de la misma forma son falsas otras acusaciones que Washington ha lanzado contra Caracas, en particular las relacionadas con el terrorismo y los vínculos con grupos criminales.

 

Por qué se fue Halliburton? Las declaraciones y el contexto

La afirmación que mencionas tiene su origen en un encuentro reciente entre Donald Trump y ejecutivos de las principales petroleras estadounidenses, donde se discutió el retorno a Venezuela. 

     La Declaración del Ejecutivo de Halliburton: Según informaciones de medios venezolanos (como VTV y Cubadebate) y réplicas en redes sociales, un representante de Halliburton respondió a la consulta de Trump sobre el momento de su salida de Venezuela: "Como empresa, salimos bajo las sanciones en 2019 y cuando se implementaron se nos pidió que nos fuéramos"

 . Esta afirmación directa atribuye la salida a la imposibilidad de operar bajo el nuevo régimen de sanciones impuesto por su propia administración.
 El Contexto de las Sanciones de 2019: En enero de 2019, la administración Trump impuso sanciones severas a la petrolera estatal PDVSA, bloqueando sus activos en EE. UU. y prohibiendo el uso del sistema financiero estadounidense para sus transacciones. Esta medida fue un golpe directo a la empresa y a cualquier compañía que quisiera hacer negocios con ella
 . Para una empresa de servicios petroleros como Halliburton, esto significaba que sus operaciones y pagos estaban en riesgo.
 ¿No hubo factor interno? Es importante reconocer que la petrolera venezolana venía en declive desde hace años por razones internas: falta de inversión, mal gestión, corrupción, expropiaciones y políticas nacionalistas que pusieron en duda la seguridad jurídica de las inversiones. Empresas como Exxon y ConocoPhillips se habían retirado ya en 2007 tras las nacionalizaciones de proyectos bajo Hugo Chávez
 . Por tanto, el entorno empresarial venezolano ya era hostil antes de 2019. La sanción de 2019 parece haber sido el catalizador final que hizo inviable la permanencia de Halliburton bajo las condiciones entonces imperantes.

jueves, 8 de enero de 2026

El coste y consecuencias de la pirateria de EE.UU. en aguas internacionales.

 

Allá por el 2006, haciendo un recorrido por las veces que los actos en el mar han tenido importantes consecuencias, siempre negativas. Creo que no es el momento de aburruiros con el tema, pero no está de más recordar que los americanos llevan varias jugadas de ese tipo paras entras en guerras, empezando por la del Maine, que los ayudó a despojar a España de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

El tema central es que es imposible, pero materialmente imposible, mantener un Imperio sin el dominio del mar, y quien tiene su control determina el comercio y la circulación de los recursos. La globalización depende absolutamente del comercio marítimo, y hasta ahora se ha hecho un énfasis absoluto en la seguridad de los mares.

Cuando la superpotencia dominante decide romper las reglas en el mar, rompiendo la regla de oro de la seguridad en aguas internacionales, no se trata de un incidente cualquiera, sino de la posible ruptura del juego al completo, por las consecuencias en cascada que puede tener esta transgresión.

No se trata de que capturen un barco aquí o allá: se trata de que todos los barcos, absolutamente todos, pueden ver incrementadas sus pólizas de seguro, con lo que esto supone para el transporte marítimo, la circulación de recursos y el comercio mundial, basado en el "just in time", con bajo coste de almacenamiento y recursos distribuidos.

Acabe como acabe como acabe esta fase de la aventura trumpiana, basta con el temor a que el tema se descontrole para retraer las inversiones y encoger el volumen del comercio global. El dominio del mar es el verdadero poder del Imperio, y hasta ahora, los Estados Unidos no lo habán ejercido de manera coercitiva. Si esto cambia, absolutamente todo cambiará. Hay que recofger el tablero y desplegar otro.

No hablamos de cualquier cosa.

martes, 6 de enero de 2026

Os Feminicídios em Ciudad Juárez

 


Desde 1993, Ciudad Juárez, no México, tem sido o epicentro de uma crise de violência de género extremamente grave, conhecida internacionalmente como "as mortas de Juárez". Trata-se de um padrão sistemático de assassinatos de mulheres e meninas, caracterizado pela brutalidade sexual, impunidade quase total e inação do Estado.

As vítimas, frequentemente jovens trabalhadoras da indústria maquiladora e de setores vulneráveis, foram alvo de sequestro, tortura, violência sexual e assassinato. As investigações foram marcadas por profundas deficiências: negligência, perda de provas, tortura de falsos culpados e uma cultura persistente de misoginia e corrupção que permitiu que a maioria dos crimes ficasse impune.

A resposta não foi apenas de dor. Mães e familiares das vítimas, juntamente com organizações da sociedade civil como "Nuestras Hijas de Regreso a Casa", lideraram uma luta histórica pela verdade e justiça. O seu ativismo colocou o caso na arena internacional e levou a que a Corte Interamericana de Direitos Humanos condenasse o Estado mexicano pela sua responsabilidade nos feminicídios, como no emblemático caso "Campo Algodonero".

Apesar das sentenças e da atenção global, a violência persiste. Ciudad Juárez continua a ser um território onde confluem o crime organizado, a impunidade e uma estrutura de violência de género profundamente enraizada, tornando-se um símbolo trágico da vulnerabilidade feminina e da luta pelos direitos humanos no mundo.

domingo, 4 de enero de 2026

シウダー・フアレスの女性殺害


 1993年以来、メキシコのシウダー・フアレスは「フアレスの死んだ女性たち」として国際的に知られる、極めて深刻なジェンダー暴力の危機の震源地となっています。これは、性的残虐さ、ほぼ完全な有罪不罚、そして国家の不作為を特徴とする、女性や少女に対する体系的な殺害パターンです。

被害者は、多くの場合、マキラドーラ産業や脆弱なセクターの若い労働者であり、誘拐、拷問、性的暴力、そして殺害の対象となってきました。調査は、怠慢、証拠の紛失、無実の者への拷問、そして大多数の犯罪を罰なわれないままにしてきた厭女的で腐敗した文化の持続によって、深刻な欠陥に見舞われてきました.

対応は、悲痛だけのものではありませんでした。被害者の母親や親族、「私たちの娘たちを家に帰る会」のような市民社会組織が、真実と正義を求める歴史的な闘争を主導してきました。彼らの活動はこの問題を国際的な場に持ち込み、米州人権裁判所が「アルゴドネロ畑事件」のような象徴的な事件で、女性殺害についてメキシコ国家の責任を認める判決を下すにつながりました.

判決と国際的な注目にもかかわらず、暴力は続いています。シウダー・フアレスは、組織犯罪、有罪不罚、そして深く根付いたジェンダー暴力構造が交差する場所であり続けており、世界における女性の脆弱性と人権のための闘争の悲劇的な象徴となっています.

I’m a developer for a major food delivery app. The 'Priority Fee' and 'Driver Benefit Fee' go 100% to the company. The driver sees $0 of it.


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La Tragedia Jurídica del Reconocimiento de Paternidad: Un Análisis de la Vulnerabilidad del Varón en el Sistema de Familia

La Tragedia Jurídica del Reconocimiento de Paternidad: Un Análisis de la Vulnerabilidad del Varón en el Sistema de Familia

La máxima popular "no hay que reconocer hijos ajenos" encapsula una profunda desconfianza arraigada en la experiencia colectiva, una advertencia que trasciende la simple anécdota para adentrarse en los complejos y, a menudo, dolorosos vericuetos del derecho de familia. Detrás de esta sentencia popular se esconde una realidad jurídica y humana de dimensiones considerables: la de aquellos hombres que, movidos por el amor, la responsabilidad o la presión social, asumen la paternidad de un niño que no es biológicamente suyo, para luego encontrarse atrapados en una red legal que les obliga a mantener económicamente a dicho hijo, incluso cuando la madre retoma su relación con el verdadero progenitor. Este escenario, que constituye una forma de paternidad forzada o impuesta por el propio reconocimiento inicial, plantea serios interrogantes sobre la equidad, la verdad biológica y la primacía del interés del niño frente a los derechos y deberes de los adultos. El presente informe tiene como objetivo analizar en profundidad esta problemática, desgranando sus fundamentos legales, explorando las consecuencias devastadoras para el hombre que reconoce, examinando la difícil posición de la madre y, sobre todo, sopesando el impacto en el menor, cuyo interés superior se convierte en el eje central y, a menudo, en el mayor punto de conflicto de estas situaciones. Se trata de un viaje a través de las contradicciones de un sistema que, en su afán por proteger la estabilidad del núcleo familiar y garantizar el derecho a la manutención del menor, puede perpetuar una profunda injusticia y un vínculo jurídico basado en un presupuesto fáctico que, desde el inicio, es falso. La complejidad del tema radica en la tensión irreconciliable entre la seguridad jurídica que otorga el acto voluntario de reconocimiento y la posibilidad de rectificar un error con consecuencias de por vida, no solo para el padre reconociente, sino para todos los implicados en la trama familiar.

El Marco Jurídico del Reconocimiento y sus Consecuencias Irrevocables

El reconocimiento de paternidad es, en esencia, un acto jurídico voluntario y solemne mediante el cual un hombre manifiesta su voluntad de asumir la condición de padre de un hijo, ya sea nacido dentro o fuera del matrimonio. Este acto, que puede realizarse a través de diversos instrumentos legales como la inscripción en el Registro Civil, un testamento o un documento público, tiene efectos trascendentales y, en muchas legislaciones, está concebido para dotar de una máxima estabilidad a la relación paterno-filial. La razón de ser de esta firmeza legal es proteger al menor, garantizándole una filiación clara, un apellido y, sobre todo, una persona obligada a su manutención y cuidado. Sin embargo, esta misma rigidez que busca proteger al niño se convierte en una trampa potencial para el hombre que actúa de buena fe, pero sobre una premisa biológica incorrecta. Una vez perfeccionado el reconocimiento, este acto adquiere una característica fundamental: su irrevocabilidad por la sola voluntad del reconociente. Esto significa que el hombre no puede, unilateralmente y por capricho o arrepentimiento, desdecir su acto y desligarse de las obligaciones que de él se derivan. El principio subyacente es que la paternidad, una vez asumida, crea un vínculo indeleble que prioriza la seguridad afectiva y económica del niño por encima de cualquier otra consideración. El problema surge cuando la "verdad" sobre la que se asumió esa paternidad —la creencia de ser el padre biológico— se derrumba. En ese momento, la irrevocabilidad del reconocimiento, diseñada como un escudo protector para el menor, se transforma en una cadena que ata al hombre a una obligación que percibe como profundamente injusta. La ley, en muchos casos, parte de la base de que el vínculo creado por el reconocimiento es, en sí mismo, la verdad jurídica relevante, con independencia de la verdad biológica. Esta postura se fundamenta en la doctrina de los acta propria (actos propios), que impide a una persona ir en contra de sus propias declaraciones de voluntad solemnemente expresadas, cuando dichas declaraciones han generado derechos y expectativas legítimas en terceros, en este caso, el hijo y la madre. Así, el hombre que firma el reconocimiento está, consciente o inconscientemente, firmando un contrato del que le será extremadamente difícil, si no imposible, desvincularse, creando una realidad jurídica que, aunque basada en un error, es plenamente exigible.

La consecuencia más directa y onerosa de este reconocimiento irrevocable es la obligación de pagar la pensión alimenticia. Esta pensión, que es un derecho fundamental del hijo, nace del deber de los padres de proporcionar a sus hijos todo lo necesario para su sustento, habitación, vestido, asistencia médica, educación e instrucción, incluso cuando sean mayores de edad si no han completado su formación por causas que no les sean imputables. Una vez establecida la paternidad mediante reconocimiento, el padre está legalmente obligado a contribuir económicamente a la manutención del menor en proporción a sus recursos económicos y a las necesidades del hijo. Esta obligación se materializa a través de una resolución judicial (en procesos de separación, divorcio o medidas paterno-filiales) o mediante un acuerdo homologado judicialmente, y su incumplimiento puede acarrear serias consecuencias, como embargos de bienes y nóminas, e incluso penas de prisión en casos de impago reiterado y malicioso. El drama se agudiza cuando, tras el reconocimiento y la eventual ruptura de la pareja, la madre inicia o reanuda una relación estable con el verdadero padre biológico del niño. En este escenario, el hombre que reconoció al hijo se ve en la paradójica situación de estar obligado por ley a mantener económicamente a un niño cuyo padre biológico está presente y, potencialmente, asumiendo el rol de pareja y padre en el hogar. Desde la perspectiva del padre reconociente, esto resulta una doble injusticia: por un lado, sostiene económicamente a un hijo que no es suyo, y por otro, ve cómo el verdadero padre biológico elude, gracias a la ley, su responsabilidad económica principal. El sistema legal, al mantener la obligación del padre reconociente, está priorizando la continuidad y la seguridad de la fuente de manutención ya establecida, evitando que el menor sufra un cambio en sus condiciones económicas. Sin embargo, esta protección se logra a costa de sacrificar la equidad y el principio de que la obligación de manutención debería recaer, en primer lugar, sobre los progenitores biológicos. La ley se convierte así en un instrumento que, paradójicamente, puede premiar la ocultación de la verdad biológica y penalizar la buena fe o el acto de generosidad inicial, perpetuando una situación de desequilibrio y resentimiento que perjudica a todos los miembros de la unidad familiar, especialmente al menor, que vive en medio de un conflicto de lealtades y verdades a medias.

La Impugnación de la Paternidad: Un Camino Lleno de Obstáculos

Ante la dura realidad de una paternidad reconocida erróneamente, la ley contempla, al menos en teoría, una vía de escape: la impugnación de la paternidad. Este proceso judicial es el único mecanismo legal mediante el cual el padre reconociente puede intentar desvincularse jurídicamente del hijo y, por ende, de la obligación de pagar la pensión alimenticia. Sin embargo, lejos de ser un camino sencillo, la impugnación está rodeada de requisitos y plazos de caducidad extremadamente rigurosos que la convierten, en la práctica, en una opción casi inviable para la mayoría de los afectados. El principal obstáculo es el plazo para ejercer la acción de impugnación. En muchas legislaciones, como la española, este plazo es de un año desde que el padre tuvo conocimiento de que el hijo podría no ser suyo. Este "conocimiento" es un concepto jurídico complejo y difícil de probar, pero el reloj empieza a correr en el momento en que el padre descubre o tiene indicios razonables de la falta de vínculo biológico. La brevedad de este plazo es, sin duda, el mayor talón de Aquiles para el padre reconociente. Muchas veces, la verdad sobre la paternidad se revela meses o incluso años después del reconocimiento, una vez que la relación de pareja se ha deteriorado, surgen conflictos o, precisamente, cuando la madre retoma su relación con el padre biológico. En estos casos, es muy probable que el plazo de un año ya haya caducado, dejando al padre sin ninguna posibilidad legal de rectificar su situación. Esta caducidad tan estricta choca frontalmente con la complejidad emocional y psicológica de descubrir que el hijo que se ha querido y criado no es biológicamente propio, un proceso que requiere tiempo para asimilar y durante el cual la prioridad del padre puede no ser, inmediatamente, iniciar una batalla legal. El sistema parece ignorar esta realidad humana, imponiendo un plazo que beneficia la seguridad jurídica a corto plazo pero que puede condenar a una vida de injusticia al padre que actuó de buena fe.

Suponiendo que el padre aún se encuentra dentro del plazo legal para impugnar, el proceso es igualmente complejo y emocionalmente devastador. La prueba fundamental en estos juicios es, casi invariablemente, la prueba de ADN. El padre que impugna debe solicitar y, por lo general, costear dicha prueba, cuyo resultado negativo (exclusión de paternidad) es la evidencia determinante para que el tribunal estime la demanda. Sin embargo, aquí surge otro escollo de gran calado: el interés del menor. Los tribunales son extremadamente cautelosos a la hora de permitir la impugnación cuando existe un vínculo afectivo consolidado entre el padre y el hijo, especialmente si han convivido durante años y el padre ha ejercido de hecho la paternidad. En estos casos, los jueces deben realizar un complejo juicio de ponderación entre el derecho del padre a la verdad biológica y a no ser obligado a mantener a un hijo ajeno, y el derecho del menor a preservar su identidad, su estabilidad emocional y su vínculo filial con la única figura paterna que ha conocido. La doctrina jurídica y la jurisprudencia han tendido a inclinar la balanza hacia la protección del interés superior del menor. Si el niño ha desarrollado lazos afectivos sólidos y considera a ese hombre como su padre, un tribunal podría denegar la impugnación, entendiendo que la ruptura del vínculo jurídico le causaría un daño psicológico irreparable. Se entra así en un terreno paradójico: la ley permite impugnar la paternidad basándose en la verdad biológica, pero puede negarse a hacerlo si la verdad afectiva, construida a lo largo del tiempo, se considera más importante para el bienestar del niño. Esta decisión judicial, aunque protectora con el menor desde una perspectiva psicológica, consolida la situación de injusticia para el padre, que quedará ligado de por vida a una obligación nacida de un engaño inicial. El proceso de impugnación se convierte, por tanto, en una lotería jurídica con altas probabilidades de fracaso, donde el padre arriesga no solo el dinero y el desgaste emocional del juicio, sino también la posibilidad de que, incluso ganando el caso, la relación con el niño —que ya no será legalmente su hijo— se destruya por completo.

El Escenario Específico: La Madre Regresa con el Padre Biológico

El caso que plantea la advertencia popular —"la mujer regresa con el que la preñó"— añade una capa adicional de complejidad y frustración a la ya delicada situación del padre reconociente. Cuando la madre reanuda su relación de pareja con el verdadero padre biológico del niño, la injusticia percibida por el hombre que está pagando la pensión alcanza su punto álgido. Desde su perspectiva, la obligación de manutención debería transferirse de forma natural y lógica al padre biológico, quien ahora está en una posición de asumir su responsabilidad, no solo emocional y de convivencia, sino también económica. Sin embargo, la realidad jurídica es muy distinta. El sistema legal no contempla de forma automática esta sustitución de obligaciones. La pensión alimenticia que el padre reconociente paga es un derecho del hijo que ha sido judicialmente determinado y que se basa en un vínculo de filiación legalmente inatacable (ya sea porque no se impugnó a tiempo o porque la impugnación fue denegada). La nueva situación económica o familiar de la madre, incluso si implica la convivencia con el padre biológico, no extingue por sí sola la deuda del padre reconociente. Para que este pudiera dejar de pagar, sería necesario iniciar un nuevo proceso judicial para solicitar la modificación o extinción de la pensión. En dicho proceso, el padre reconociente tendría que demostrar un cambio sustancial en las circunstancias que motivaron la fijación de la pensión. La convivencia de la madre con el padre biológico podría ser argumentada como tal cambio, pero el éxito de esta petición está lejos de estar garantizado. El tribunal volverá a poner el foco en el interés superior del menor y analizará si la nueva unidad familiar tiene la capacidad económica suficiente para cubrir las necesidades del niño sin que ello suponga un detrimento en su nivel de vida. Incluso si el padre biológico tiene ingresos, el juez podría considerar que la suma de sus recursos y los de la madre sigue siendo inferior a la capacidad económica del padre reconociente, o podría decidir que, para mantener la estabilidad del niño, es preferible no alterar la fuente de ingresos principal.

Esta rigidez del sistema da lugar a situaciones profundamente injustas y paradójicas. El padre biológico, al no estar legalmente reconocido como tal, no tiene ninguna obligación legal de manutención hacia el hijo, a menos que lo reconozca voluntariamente o sea demandado por la madre para que lo haga. Sin embargo, si la madre no lo demanda (lo cual es probable si ya está recibiendo una pensión del padre reconociente), el padre biológico puede convivir con su hijo sin la presión de una obligación legal económica directa. El padre reconociente, en cambio, se ve convertido en una especie de "proveedor externo" obligado, financiendo parcialmente la vida de un niño que vive en un hogar del que está ausente y en el que el verdadero padre biológico está presente. Esta dinámica puede generar un enorme resentimiento en el padre reconociente, que siente que su dinero está sustentando no solo al niño, sino indirectamente a la nueva pareja de su ex y al propio padre biológico, liberándoles de una responsabilidad que les corresponde por naturaleza. Para la madre, esta situación también puede ser incómoda, ya que se encuentra en medio de un conflicto entre la seguridad económica que le proporciona la pensión y la posible presión moral o el deseo de que el padre biológico asuma plenamente su rol. El gran perjudicado, sin embargo, sigue siendo el niño. Aunque pueda gozar de una buena situación económica, crece en un entorno familiar donde la verdad sobre su origen es un tabú y donde las relaciones entre los adultos están mediadas por un conflicto económico y legal subyacente. El niño puede percibir, aunque no se le explique, la tensión y la complejidad de estos lazos, lo que puede afectar su desarrollo emocional y su propia comprensión de la identidad y la familia. El sistema, al priorizar la continuidad de la manutención por encima de la corrección de la filiación biológica, crea una estructura familiar artificial y basada en un engaño que puede tener consecuencias psicológicas a largo plazo para todos sus miembros.

El Interés Superior del Menor: Un Principio en Conflicto

En el centro de cualquier decisión judicial que afecte a menores se encuentra el principio del interés superior del niño. Este concepto, amplio y a veces difuso, obliga a jueces y autoridades a considerar, por encima de cualquier otro derecho o interés, el bienestar físico, psicológico, moral y social del niño. En los casos de paternidad reconocida y su posterior impugnación, este principio se convierte en el campo de batalla donde chocan la verdad biológica, la seguridad jurídica y la justicia material para el padre reconociente. La aplicación de este principio es lo que hace que estos casos sean tan complejos y sus soluciones, a menudo, contrarias a la intuición de justicia del lego. La interpretación predominante en los tribunales es que la estabilidad del niño es un componente fundamental de su interés superior. Esta estabilidad se entiende no solo en términos económicos —de ahí la dificultad para extinguir o reducir una pensión ya establecida—, sino también, y de manera crucial, en términos afectivos y de identidad. Si un hombre ha ejercido el rol de padre durante un período significativo de la vida del niño, ha convivido con él, le ha cuidado y ha establecido un vínculo emocional fuerte, el tribunal será extremadamente reacio a romper ese lazo. La lógica jurídica sostiene que, para el niño, ese hombre es su padre, con independencia de la ausencia de un vínculo genético. La filiación afectiva o social se considera, en estos casos, más relevante y protectora para el menor que la filiación biológica. Por lo tanto, una impugnación de paternidad, aunque esté basada en una prueba de ADN concluyente, puede ser denegada si el juez entiende que la ruptura del vínculo legal causaría al niño un trauma emocional mayor que el beneficio de establecer la verdad biológica. El argumento es que el niño tiene derecho a no ver alterada su identidad repentinamente y a mantener la relación con la figura paterna que ha sido su referente.

Sin embargo, esta aplicación del interés superior del menor es objeto de un intenso debate doctrinal y ético. Sus críticos argumentan que, aunque bienintencionada, esta protección puede ser contraproducente y basarse en premisas falsas. En primer lugar, se cuestiona si es realmente en el interés del niño mantener un vínculo jurídico forzado con un hombre que, una vez descubierta la verdad, puede sentir resentimiento, rechazo o simplemente una obligación impuesta. La relación paterno-filial, en estos casos, puede deteriorarse, volviéndose tensa y poco beneficiosa para el niño, quien percibirá la falta de autenticidad en el vínculo. Además, se argumenta que el derecho del niño a conocer su origen biológico es también un componente fundamental de su identidad y su desarrollo psicológico. Negarle la verdad sobre su paternidad biológica, incluso con la intención de protegerlo, puede considerarse una forma de paternalismo judicial que vulnera su derecho a la verdad. La ley estaría, en este sentido, legitimando una mentira familiar para preservar una estabilidad que puede ser más aparente que real. El dilema es, por tanto, insoluble: ¿se prioriza el derecho del niño a la verdad biológica y a no ser mantenido por un padre "falso", o se prioriza su derecho a la estabilidad y a mantener un vínculo afectivo con la única figura paterna que ha conocido, aunque esta se base en un engaño inicial? No hay una respuesta fácil, y las decisiones judiciales varían enormemente dependiendo de las circunstancias concretas de cada caso, la edad del niño, la solidez de los vínculos afectivos y la postura de los profesionales (psicólogos, trabajadores sociales) que intervienen en el proceso. Lo que resulta evidente es que el principio del interés superior del menor, en su afán por proteger, puede acabar perpetuando una situación de injusticia para el padre reconociente y crear una estructura familiar compleja y potencialmente dañina para el niño, whose life is built upon a foundational untruth that the law is unwilling to correct.

Conclusión: Un Sistema Necesitado de Reforma y Equilibrio

La advertencia popular "no hay que reconocer hijos ajenos" revela una grieta profunda en el sistema de derecho de familia, una zona gris donde la buena fe, la verdad biológica y la seguridad jurídica entran en un conflicto del que, a menudo, sale gravemente perjudicado el hombre que actúa impulsado por el amor o el sentido de la responsabilidad. El análisis de estos casos demuestra que el marco legal actual, diseñado para proteger la estabilidad del menor a toda costa, puede generar resultados profundamente injustos y contraproducentes. La irrevocabilidad práctica del reconocimiento de paternidad, combinada con plazos de impugnación excesivamente breves y la primacía casi absoluta que se le da al vínculo afectivo ya consolidado, crea una trampa jurídica de la que es muy difícil escapar. El padre reconociente se convierte en una "caución humana", obligado a mantener económicamente a un hijo que no es suyo, incluso cuando la verdadera familia biológica del niño se ha reconstituido. Esta situación no solo genera un enorme perjuicio económico y emocional para él, sino que también distorsiona las relaciones familiares, puede dañar psicológicamente al menor al mantenerle en una realidad ficticia y, paradójicamente, puede eximir de su responsabilidad económica al verdadero padre biológico. El sistema, en su intento de proteger al niño, acaba por sacrificar principios fundamentales como la equidad y la verdad, y puede fomentar dinámicas familiares poco sanas basadas en el engaño y el resentimiento.

Abordar esta compleja problemática requiere una profunda reflexión y, posiblemente, una reforma legislativa que busque un equilibrio más justo entre los derechos de todos los implicados. Una posible vía sería la revisión de los plazos para impugnar la paternidad, haciéndolos más flexibles y proporcionales a las circunstancias del descubrimiento, permitiendo al padre un tiempo realista para asimilar la situación y decidir su estrategia legal. Otra medida podría ser la creación de figuras legales intermedias que permitan modular los efectos de la paternidad reconocida. Por ejemplo, en casos donde se demuestre la falta de vínculo biológico pero exista un vínculo afectivo consolidado, el tribunal podría mantener ciertos derechos y deberes (como el de relación y comunicación), pero reasignar la obligación principal de manutención al padre biológico, reconociendo así la verdad biológica sin necesariamente destruir el vínculo social. Es fundamental, además, que los jueces cuenten con la asesoría de equipos multidisciplinares (psicólogos infantiles, trabajadores sociales) que puedan evaluar de manera más precisa cuál es, en realidad, la opción menos perjudicial para el niño a largo plazo, más allá de la mera preservación del status quo. En última instancia, la solución no pasa por demonizar a la madre ni por convertir al padre reconociente en una víctima absoluta, sino por construir un sistema legal que sea capaz de manejar la complejidad de las relaciones humanas modernas. Un sistema que no premie el engaño ni penalice la generosidad, sino que, protegiendo siempre al más débil —el menor—, sea lo suficientemente ágil y justo como para corregir los errores y alinear la realidad jurídica con la verdad biológica y afectiva, promoviendo así familias más sanas, transparentes y basadas en la responsabilidad compartida de sus verdaderos progenitores. Mientras tanto, la sabiduría popular seguirá resonando como un eco de advertencia ante una justicia que, a veces, tarda demasiado en ponerse al día con la vida. 

¿Como porque vas a reconocer hijos ajenos?  

sábado, 3 de enero de 2026

华雷斯城女性谋杀案


 自1993年以来,墨西哥的华雷斯城一直是极其严重的性别暴力危机的中心,国际上被称为“华雷斯死亡女性”。这是一起针对妇女和女孩的系统性谋杀模式,其特点是性暴力、几乎完全有罪不罚和国家不作为

受害者通常是来自客户加工工业和弱势群体的年轻女工,她们遭受绑架、酷刑、性暴力和谋杀。调查工作存在严重缺陷:疏忽、证据丢失、逼供供认以及一种根深蒂固的厌女和腐败文化,导致大多数罪行未受惩罚。

回应并不仅仅是痛苦。受害者的母亲和亲属,以及像“我们的女儿回家”这样的民间社会组织,领导了一场为真相和正义而战的历史性斗争。他们的行动将此案推向国际舞台,并促使美洲人权法院因墨西哥政府在女性谋杀案中的责任而对其进行谴责,例如标志性的“棉花田案”。

尽管有判决和全球关注,暴力依然存在。华雷斯城仍然是一个有组织犯罪、有罪不罚和根深蒂固的性别暴力结构交汇的地方,使其成为世界范围内女性脆弱性和人权斗争的悲惨象征

La pesadilla re-comenzo para "el patio trasero" del imperio

 Tenemos que saber que la invasion a Venezuela es parte de la narrativa de siempre ha dicho EE.UU. no es nueva solo que un gran porcentaje las personas no se informa o de plano no les interesa (o no tienen tiempo porque estan muy ocupadas sobreviviendo dia a dia). En cada blog, canal de video, redes sociales saldran muchos expertos a dar su opinion (muchos de ellos repetitiva) y otro tanto de "influencers" aprovechando los 15 minutos de este tema. Solo queda revisar la historia para saber que nos espera y como actuar en consecuencia.

La pesadilla de Venezuela comienza

The kidnapping of Venezuelan president Nicolas Maduro and his wife solidifies America's role as a gangster state. Violence does not generate peace. It generates violence. The immolation of international and humanitarian law, as the U.S. and Israel have done in Gaza, and as took place in Caracas, generates a world without laws, a world of failed states, warlords, rogue imperial powers and perpetual violence and chaos. If there is one lesson we should have learned in Afghanistan, Iraq, Syria and Libya, it is that regime change spawns Frankensteinian monsters of our own creation. The Venezuelan military and security forces will no more accept the kidnapping of their president and U.S. domination – done as in Iraq to seize vast oil reserves -- than the Iraqi security forces and military or the Taliban. This will not go well for anyone, including the U.S.


Trump-Monroe

 


viernes, 2 de enero de 2026

The Femicides in Ciudad Juárez

 


Since 1993, Ciudad Juárez, Mexico, has been the epicenter of an extremely severe gender-based violence crisis, internationally known as "the dead women of Juárez." This involves a systematic pattern of murders of women and girls, characterized by sexual brutality, near-total impunity, and state inaction.

The victims, often young workers from the maquiladora industry and from vulnerable sectors, have been subjected to kidnapping, torture, sexual violence, and murder. Investigations have been marked by profound deficiencies: negligence, loss of evidence, torture of false suspects, and a persistent culture of misogyny and corruption that has allowed most crimes to go unpunished.

The response has not been one of pain alone. Mothers and relatives of the victims, along with civil society organizations like "Nuestras Hijas de Regreso a Casa," have led a historic fight for truth and justice. Their activism has brought the case to the international arena and led to the Inter-American Court of Human Rights condemning the Mexican state for its responsibility in the femicides, as in the emblematic "Campo Algodonero" case.

Despite the rulings and global attention, the violence persists. Ciudad Juárez remains a territory where organized crime, impunity, and a deeply entrenched structure of gender-based violence converge, making it a tragic symbol of female vulnerability and the struggle for human rights worldwide.

jueves, 1 de enero de 2026

Rocío Nahle asegura que en Veracruz hay libertad de expresión “hasta con excesos” tras detención de periodista

 La gobernadora de Veracruz llamó a la Fiscalía del Estado a informar sobre el arresto del periodista. Crédito: cuartoscuro

Rocío Nahle García, gobernadora de Veracruz, se pronunció sobre la reciente detención del periodista de nota roja, Rafael León, quien es acusado por las autoridades estatales de presunto terrorismo.

Aunque evitó pronunciarse respecto a las acusaciones en contra del reportero, la mandataria estatal aseguró que no se trata de un atentado contra la libertad de expresión, ya que se ha vivido un año de apertura “hasta con excesos”.

“Leí que varios dicen: ‘La libertad de expresión’. Esto no va con la libertad de expresión. Aquí en Veracruz se ha vivido un año (de apertura) a la libertad de expresión. Yo diría que hasta con excesos, hasta con excesos. Y de mi parte, y de parte de mi gobierno, no ha habido un solo reclamo, no ha habido una sola señalización”, afirmó en entrevista radiofónica.
Rafael León fue detenido en
Rafael León fue detenido en Coatzacoalcos. (FGE Veracruz)

Nahle también dijo que todas las personas son iguales ante la ley, sin importar su profesión, por lo que instó a la Fiscalía General del Estado a informar sobre la detención y presunta responsabilidad del periodista en los delitos de los que se le acusan.

“Yo he respetado en todos sentidos, en todos sentidos. Incluso ya les comenté que a veces hasta con (excesos), sin embargo, pues la libertad de expresión aquí en Veracruz no se coarta a nadie. Aquí todo mundo puede hablar y decir, la responsabilidad es de cada quien. Pero ante hechos judiciales, ante hechos penales es otra cosa. Ante los ojos de la ley, tengamos la profesión que tengamos, se tiene que aplicar la ley”, aseguró.
Artículo 19 condenó la "criminalización"
Artículo 19 condenó la "criminalización" del periodista por su labor. (X @article19mxca)

La mandataria estatal evitó pronunciarse respecto a la acusación de terrorismo en contra del periodista, ya que afirmó deberá ser la Fiscalía quien brinde mayor información.

“Vamos a esperar a que esto camine, a que la Fiscalía vaya avanzando en el tema, pero para haber hecho, pues un movimiento como el que se hizo, pues es porque se tienen... Pues, ¿cómo vas a agarrar a una persona, este, nada más porque sí? Entonces, vamos a esperar“, comentó.
(Foto: Gobierno de México)
(Foto: Gobierno de México)

Cabe señalar que tras el ataque con un coche bomba a las instalaciones de la Policía Municipal de Coahuayana, Michoacán, el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, descartó que la investigación se abriera por terrorismo.

El funcionario aseguró que el término se contempla en la ley en hechos que se realizan para imponer objetivos políticos, ideológicos o sociales.

Este hecho ha causado indignación debido a que un periodista local, enfocado en nota roja, fue acusado de un delito que ni siquiera se contempló en una explosión realizada por integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), de acuerdo con información brindada por el fiscal de Michoacán, Carlos Torres Piña.

La organización Artículo 19 exhortó a las autoridades a respetar el debido proceso y “abstenerse de criminalizar la labor periodística de libertad de expresión” tras darse a conocer la detención de Rafael León.


Además, exigió a la Comisión Estatal para la Atención y Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas evaluar el caso y, de ser necesario, proteger la integridad del periodista.

“La cobertura de hechos de violencia o de interés público no puede ser utilizada como base para imputar delitos a periodistas”, señaló.

Rafael León se encuentra detenido desde el 24 de diciembre y en prisión preventiva oficiosa. La audiencia de imputación se realizará este martes 30 de diciembre, donde se determinará si es vinculado a proceso o no.

Citizen journalists unite!

Citizen journalists from all across america are hitting the streets and uncovering fraud.
Democrats respond as expected, by calling anyone investigating potential fraud a racist and proposing legislation to protect fraudsters.


https://www.zerohedge.com/political/citizen-journalists-probe-inactive-daycares-across-democrat-run-cities


"Not White Supremacy To Investigate Fraud": Citizen Journalists Flood Democratic Cities

Citizen journalists are descending on corrupt, Democratic-run cities this week to investigate taxpayer-subsidized daycare centers, signaling a new form of crowd-driven oversight. Think of it as a localized DOGE-style effort aimed at investigating alleged welfare fraud linked to Somali communities and others who steal from taxpayers.

As we correctly noted on Monday, the so-called "Nick Shirley Effect" appears to be taking hold nationwide, with citizen journalists investigating taxpayer-subsidized daycare operations in Minneapolis, Washington, Ohio, Philadelphia, and other Democratic-run cities.

Initial Democratic Party counter-messaging to combat Shirley's bombshell report has defaulted to labeling citizen journalists as "white nationalists" or "racists," but this familiar response from an increasingly unhinged party is losing effectiveness, as on-the-ground reporting reveals countless examples of daycare centers that are either empty or not functioning at expected capacity during peak hours, raising mounting questions.

Los Feminicidios en Ciudad Juárez

 


Desde 1993, Ciudad Juárez, México, ha sido el epicentro de una crisis de violencia de género extremadamente grave, conocida internacionalmente como "las muertas de Juárez". Se trata de un patrón sistemático de asesinatos de mujeres y niñas, caracterizado por la brutalidad sexual, la impunidad casi total y la inacción estatal

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Las víctimas, a menudo jóvenes trabajadoras de la industria maquiladora y de sectores vulnerables, han sido objeto de secuestro, tortura, violencia sexual y asesinato. Las investigaciones han estado marcadas por profundas deficiencias: negligencia, pérdida de evidencia, tortura de falsos culpables y una persistente cultura de misoginia y corrupción que ha permitido que la mayoría de los crímenes queden impunes

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La respuesta no ha sido solo la del dolor. Las madres y familiares de las víctimas, junto con organizaciones de la sociedad civil como "Nuestras Hijas de Regreso a Casa", han liderado una histórica lucha por la verdad y la justicia. Su activismo ha puesto el caso en la arena internacional y ha llevado a que la Corte Interamericana de Derechos Humanos condene al Estado mexicano por su responsabilidad en los feminicidios, como en el emblemático caso "Campo Algodonero"

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A pesar de las sentencias y la atención global, la violencia persiste. Ciudad Juárez sigue siendo un territorio donde confluyen la delincuencia organizada, la impunidad y una estructura de violencia de género profundamente arraigada, convirtiéndolo en un símbolo trágico de la vulnerabilidad femenina y de la lucha por los derechos humanos en el mundo.